El segundo trimestre ha sido negativo para los mercados emergentes. El conjunto de sus divisas, medido a través del índice EMCI de JP Morgan, sufre una depreciación cercana al 10% frente al dólar. Además, la renta variable acumula un 9% de pérdidas en dólares y el EMBI spread (que mide la rentabilidad media de la deuda en divisa fuerte de los países emergentes sobre la deuda de EEUU) repunta más de 60 puntos básicos. Un episodio de aumento de la aversión al riesgo que recuerda al verano de 2013.