Caminando hacia la era de los bajos tipos de interés

Los banqueros centrales aparecen ante la opinión pública como todopoderosos hombres y mujeres capaces de revolucionar la política monetaria con tan solo un chasquido de dedos. Stanley Fischer, el recién dimitido vicepresidente de la Reserva Federal (Fed) de EE UU, explicaba hace un año los peligros de unos tipos de interés en niveles históricamente bajos. Y lanzaba un reto a los que le escuchaban ese día en Nueva York. “Muchos de ustedes se preguntarán: ‘Si a usted y a sus colegas de la Fed no les gusta esta situación, ¿por qué no suben los tipos simplemente?’ Hoy quiero convencerles de que eso no es tan simple; y de que algunos factores sobre los que la Reserva Federal tiene escasa influencia —como la innovación tecnológica o la demografía— contribuyen a esos bajos niveles”, aseguraba el entonces número dosdel banco central más poderoso del mundo.

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