
La celeridad de los cambios tecnológicos experimentados en el ámbito de los pagos tendrá consecuencias para la banca, que pierde terreno frente a los nuevos jugadores. La agilidad y personalización de las soluciones aportadas por las firmas tecnológicas del sector (paytechs) recrudece la competencia con las entidades tradicionales, que quedan rezagadas en la carrera por adaptar sus servicios, según Capgemini.
El Informe mundial sobre pagos 2026, elaborado por el Instituto de Investigación de la consultora, destaca que los bancos no tienen como prioridad el negocio de los servicios de pago para comercios, alegando la presión sobre los márgenes, una infraestructura cada vez más compleja y los elevados costes operativos que conlleva. Una situación que ha posibilitado que las empresas creadas específicamente para ofrecer soluciones tecnológicas para facilitar los abonos, como Adyen, Stripe, PayPal, Worldline, Fiserv, Shopify, Getnet o Wise, cubran ese vacío.
El estudio detalla que el proceso de incorporación de establecimientos a la red bancaria puede durar hasta siete días y tener un coste medio de hasta 496 dólares (422 euros) a nivel global. En contraste, las paytechs permiten que operen en menos de 60 minutos por 214 dólares (182 euros). Esta dilación en los tiempos de espera de la red tradicional impacta negativamente en los ingresos y la experiencia del comercio y aumenta el riesgo de fuga de clientes.
Además, los establecimientos sufren hasta nueve horas de inactividad al año debido a la falta de fiabilidad de los actuales sistemas de pago, según el documento, lo que aumenta el atractivo de las opciones alternativas.
En el caso europeo, apenas el 11% de los ejecutivos bancarios reconoce estar plenamente capacitado para ofrecer propuestas de valor adaptadas a la operativa comercial y solo un 14% asegura contar con infraestructuras de pago fiables. Por su parte, solo un 27% de los grandes empresarios se declara satisfecho con los servicios bancarios que recibe, mientras que un 37% de las pymes del Viejo Continente planea operar con paytechs en los próximos 12 meses.
Confianza
No obstante, la banca tradicional cuenta con una ventaja competitiva indudable frente al resto de actores: la confianza. El 76% de los empresarios europeos confía más en ella para cubrir sus necesidades de servicios financieros, 10 puntos por encima de la media global (66%). Una situación que refleja que, aunque existen limitaciones en personalización y uso de datos, la seguridad y la liquidez son fortalezas clave de las entidades.
Esta confianza se presenta como un activo imprescindible después de que las transacciones no monetarias se hayan multiplicado casi por ocho entre 2007 y 2024 en la región, lo que repercute en el aumento de uso de tarjetas de crédito, débito o prepago (65%), pagos instantáneos o monedero digital y transferencia de crédito (ambos con un 14%).
A nivel mundial, Capgemini reseña que los pagos instantáneos y los monederos digitales ganan influencia en los abonos, al pasar del 13% en 2020 al 25% en 2024. Por el contrario, la cuota de las tarjetas ha disminuido del 65% al 52% durante el mismo periodo, a pesar de que el número total de transacciones con plástico aumenta. La región de Asia-Pacífico lideró este avance, al registrar cerca de 800.000 millones de transacciones digitales en 2024, con un crecimiento interanual estimado del 21% para 2025.
En lo que respecta al ritmo de innovación, las paytechs se destacan sobre los bancos a nivel global. El 70% de las firmas tecnológicas ha implementado la coordinación de pagos, un factor esencial que facilita la gestión eficiente del enrutamiento de transacciones, en comparación con solo el 47% de los bancos.
Además, el 60% de los actores digitales afirma haber adoptado la inteligencia general generativa en todas sus operaciones, frente al 41% de las entidades tradicionales. Del mismo modo, las paytechs muestran su adaptación a los cambios regulatorios, ya que casi la mitad da prioridad a las monedas digitales de los bancos centrales y las monedas estables, y un 59% está analizando los marcos de identidad digital, frente a solo el 23% y 38% de los bancos, respectivamente.