Desde hace años los independentistas han estado construyendo un relato de construcción nacional. El relato tenía que ser ilusionante y prometieron que todos los catalanes vivirían mejor desde el primer día, que la desconexión sería pactada y ordenada, que seguirían en la Unión Europea con el mismo estatus jurídico actual que las agencias les subirían el rating, etcétera.