Según el documento al que ha tenido acceso EL PAÍS, el Real Decreto Ley 3/2016 de cambios en el impuesto de sociedades presenta serios problemas por dos medidas: una es el límite a las compensaciones de bases imponibles negativas, es decir, se restringe la capacidad de las empresas para desgravarse pérdidas acumuladas durante la crisis. Y la otra consiste en la reversión de las pérdidas deducidas por el deterioro de inversiones en cartera. O lo que es lo mismo, se obliga a las empresas a devolver el dinero que se dedujeron porque una participación que tenían en otra sociedad había perdido valor.