Este 6,7% está en línea con las previsiones de los analistas y se ajusta casi aritméticamente al objetivo que se marcó el Gobierno chino en marzo: crecer entre un 6,5% y un 7%. En medio de la desaceleración paulatina de la tasa de crecimiento, que responde en parte a la transición hacia un modelo económico más sostenible, las autoridades han escalado en los últimos meses su intervención para asegurarse que la tasa no se desviara de lo proyectado. Desde extensos programas de renovación de aldeas antiguas a nuevas líneas de ferrocarril, la inversión en infraestructuras se ha disparado un 19,4% en lo que va de año en comparación con el mismo periodo de 2015.