El yuan chino se cambia a 6,30 frente al dólar, lo que supone un nivel cercano al que llevó a su devaluación en agosto de 2015. Aquella decisión se interpretó como el reconocimiento por parte de las autoridades de que los esfuerzos por dirigir la economía hacia el sector servicios y de reducir la dependencia del sector exterior no estaban generando los resultados esperados. Es más, a tenor de la reacción de los mercados financieros mundiales, el veredicto de éstos fue que estábamos a las puertas de una crisis económica en China (con un claro efecto contagio al resto del mundo vía varios canales). Ahora, casi tres años después, y habiendo recuperado el yuan todo lo perdido (casi un 15% de su valor), se puede afirmar que no sólo no se ha producido la recesión, sino que ni siquiera hemos asistido a una desaceleración. En 2015, el PIB de China creció un 6,9%. Los últimos datos que se han conocido, correspondientes al primer trimestre de este año, arrojan un avance del 6,8% interanual.

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