
En 2022, el banco inauguró un proyecto en Málaga para atraer y retener a empleados junior prometiendo excelentes condiciones laborales. Menos de tres años después, la oficina ha cerrado y la mayoría del personal se ha trasladado a Londres.
En 2022, mientras los banqueros de inversión junior se quejaban del agotamiento tras un repunte récord de la actividad, Citigroup pensó en una solución para atraer y retener nuevos talentos: una mejor conciliación laboral y personal trabajando en la Costa del Sol.
El banco estadounidense contrató a 27 analistas para trabajar en una oficina recién inaugurada en Málaga, una ciudad que atrae tanto de turistas como a españoles por ofrecer sol, playa, y una excelente oferta de restauración. La entidad ofrecía jornadas de ocho horas y fines de semana libres.
Los rivales de Citi lo calificaron de truco publicitario que no contribuiría a cambiar la cultura en Wall Street. Pero Manolo Falcó, entonces codirector global de banca de inversión del banco, insistió en que no se trataba de un truco.
Menos de tres años después, la oficina ha cerrado y la mayoría del personal se ha trasladado a Londres. Un grupo de empleados han sido despedidos tras el fracaso de una iniciativa destinada a cambiar las condiciones laborales tradicionales de los analistas junior, que realizan gran parte del trabajo pesado en la banca de inversión.
Ex empleados que trabajaron en la oficina de Citi en Málaga, así como quienes participaron en el proyecto, reconocen que la realidad no tenía nada que ver con la propuesta del banco, ya que muchos trabajaban largas jornadas con la esperanza de escalar posiciones y ser trasladados a ciudades como Londres y París.
«Esa flexibilidad que se vendió como lo más destacado de trabajar allí no se respetó. Si quieres tener éxito y trasladarte a Londres, no puedes hacerlo sin tener el mismo horario que la gente de allí», declaró un ex empleado de Málaga. El proyecto fue concebido por tres ejecutivos de Citi: Nacho Gutiérrez-Orrantia, entonces responsable de banca de inversión y mercados de capitales de Citi para EMEA; María Díaz del Río, jefa de personal de esa división; y Falcó. El equipo buscó en diferentes países, incluyendo Portugal, Polonia y la República Checa, pero se decantó por España, animado por el enfoque empresarial del alcalde de Málaga.
Los analistas contratados de un grupo de más de 3.000 solicitantes fueron asignados a uno de los equipos sectoriales en Londres. Se les dijo que, si obtenían buenos resultados al cabo de dos años, Málaga podría ser un trampolín hacia un puesto en la City.
El proceso fue supervisado por del Río, que ayudó a asignar a los banqueros más jóvenes a diferentes equipos, y un superior se trasladó al terreno para gestionar los turnos y evitar que los analistas trabajaran largas jornadas.
Sin embargo, los ex empleados afirman que la promesa de un puesto en Londres les llevó a pensar que debían trabajar más horas para destacar entre sus compañeros.
«Muchos empleados de Málaga se sentían frustrados porque había muchas promesas, pero poco progreso», declaró una persona familiarizada con la iniciativa.
Citi afirmó que su «interés en fomentar la movilidad de los compañeros y en integrar nuestros centros se hizo evidente en las solicitudes exitosas de muchos de nuestros compañeros de Málaga para obtener un puesto en nuestras oficinas de Londres y París». El banco no ha especificado cuántos empleados de Málaga fueron trasladados a otras ubicaciones.
Los analistas junior en España afirman que tenían más flexibilidad, pero para los interesados en trasladarse, tenían que trabajar con el mismo horario que sus homólogos de Londres, ganando la mitad del salario.
Si los empleados de Málaga no querían estar disponibles hasta la madrugada, reducirían sus posibilidades de traslado, añadieron.
Los bancos tuvieron problemas para atraer y retener el talento, especialmente durante el boom de las negociaciones que siguió a la crisis de la pandemia, cuando los empleados júnior se quejaron de agotamiento y de semanas laborales de 100 horas. Los banqueros junior de Goldman Sachs lamentaron las «condiciones inhumanas» en una presentación que se hizo viral.
Sin embargo, la conciliación entre la vida laboral y personal entre los empleados júnior contrasta con las exigencias de la banca de inversión, donde las horas trabajadas y el trabajo extenuante suelen ser la clave para obtener un ascenso.
Un empleado de Citi en Málaga que se mudó a Londres calificó la cultura dentro de la oficina de «muy especial» porque había reunido a jóvenes de diferentes nacionalidades con ganas de triunfar.
«Seguramente nunca vuelva a trabajar en un ambiente como el que encontré allí», afirmó.
Pero la desventaja de una nueva iniciativa, lanzada poco antes de que la consejera delegada, Jane Fraser, iniciara una enorme reestructuración del banco, fue la falta de supervisión por parte de los distraídos directivos de Citi.
La salida de Del Río como parte de la reestructuración en 2024 dejó al grupo y los empleados de Málaga sin nadie al frente para supervisar su evolución. «No tener a los superiores allí tenía sus inconvenientes», comentó un exempleado.
Cuando la oficina abrió por primera vez en el verano de 2022, había un gerente de oficina que supervisaba a los analistas y que permaneció allí durante casi un año. Después, hubo una rotación constante de personal senior que entraba y salía de la oficina y hubo un largo período en el que no hubo ningún directivo.
Citi declaró la semana pasada en un comunicado que la decisión de cerrar la oficina formaba parte de su estrategia para «simplificar la empresa y mejorar nuestra forma de operar». Los implicados afirman que la oficina de Málaga fue víctima del Proyecto Bora Bora, el nombre en clave interno utilizado para la importante reestructuración de Citi. Desde que Del Río abandonó el banco y a Falcó y Gutiérrez-Orrantia se les asignaron cargos diferentes, no había nadie que apoyara el proyecto.
Para muchos de los analistas con sede en Málaga, la Costa del Sol era una solución provisional para conseguir un mejor trabajo en Londres. Pero para quienes esperaban que la banca de inversión pudiera ofrecer algo diferente, la propuesta de Citi solo puso un parche en un problema importante.
Uno de los empleados comentó que «Nos vendieron el sueño, pero la realidad fue completamente distinta».
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