En un país como España donde uno de cada tres hogares dispone de una segunda residencia, es durante estos días, que son de descanso para más de la mitad de los ciudadanos, cuando se suele tomar la decisión. Los expertos sostienen que durante el verano es cuando más familias deciden comprar su residencia de vacaciones y olvidarse así de buscar alojamiento en años sucesivos.
Ya sea para su disfrute o como inversión porque se piense alquilarla después, comprar una vivienda en la playa conlleva una serie de gastos que se han de tener en cuenta siempre: además del precio del inmueble, están los impuestos, el coste de gestoría, notario y registrador, así como los costes de mantenimiento y seguros; entre otros.