Es improbable que sin la condonación de parte de sus deudas las comunidades autónomas más endeudadas puedan volver a los mercados y recuperar una autonomía financiera real. Pero las condonaciones no salen gratis y caso de acordarse habrá de ser el conjunto de los contribuyentes españoles quienes asuman sus costes, probablemente a través de la digestión de la deuda del Estado ya emitida para financiar a las comunidades. Por eso, valorar adecuadamente la necesidad y los riesgos de reestructuraciones que incluyan quitas es muy relevante y requiere analizar con cuidado las causas del endeudamiento, distinguiendo los déficits públicos que se deben a exceso de gasto o a unos bajos ingresos. Descartar a priori categóricamente las quitas por razones de riesgo moral da por supuesto que el mayor endeudamiento se debe solo a un elevado gasto —algo difícil de admitir para administraciones que se han enfrentado a difíciles ajustes—, confundiendo la naturaleza del problema e ignorando que hay comunidades más endeudadas por estar discriminadas en sus ingresos.

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