El aumento de la esperanza de vida, la menor natalidad y la caída de ingresos de la Seguridad Social, consecuencia de la devaluación salarial, han devuelto al primer plano el debate sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones. En los últimos meses, decenas de miles de jubilados se han echado a las calles de múltiples ciudades españolas para reclamar al Gobierno unos ingresos dignos con los que afrontar la vejez. Sin embargo, como ocurre con los salarios, en la forma de afrontar la jubilación también hay sustanciales diferencias en las empresas cotizadas españolas en función de la casta laboral a la que se pertenezca.