Suponga que sale a cenar con un conocido rico. “Corre de mi cuenta”, dice, y pide una hamburguesa para usted. Después se pide para él un caro solomillo y una botella de vino, que no comparte. Y cuando el camarero llega con la cuenta, le dice señalándole a usted: “Cárguelo a su tarjeta de crédito”.