Durante años los independentistas prometieron a los catalanes el país de Nunca Jamás. Sólo el anuncio de la independencia ha sumido a Cataluña en su peor crisis institucional y social desde la guerra civil y ha provocado un caos económico. Por primera vez en décadas los independentistas sienten que están sobre un lago helado que comienza a resquebrajarse y no pueden evitar que sus rostros muestren pánico.