Si bien elCovid-19 ha separado países, comunidades y personas, ha acercado a los gestores patrimoniales a sus clientes. Esto no es resultado directo del virus; los grandes patrimonios ya estaban empezando a evitar las extendidas reuniones en persona y a priorizar las actualizaciones digitales mucho antes de que el coronavirus recibiera la clasificación de pandemia. Pero las consecuencias han acelerado esta tendencia al llevar incluso a los clientes tecnológicamente menos avezados al plano online.