Una cifra ha colmado la paciencia de las autoridades francesas. La plataforma de alojamiento Airbnb pagó el año pasado 92.944 de euros en impuestos en Francia, su segundo mayor mercado del mundo tras Estados Unidos con más de 10 millones de usuarios y 400.000 anuncios de alojamiento. La cantidad desembolsada, equivalente a lo que pagan compañías de mucho menor tamaño, ha sido tildada de «inaceptable» por el ministro de Economía, Bruno Le Maire. «Las plataformas digitales facturan decenas de millones de euros y el Tesoro francés solo recibe decenas de miles», dijo ante el Parlamento.