La escalada de los precios ha hecho casi imposible poder crear en un hogar en un piso de alquiler. Y menos cuando los contratos son de tres años, a lo sumo cuatro. Con subidas superiores al 30% en tres años en ciudades como Madrid o Barcelona, muchos caseros deciden subir las rentas a sus inquilinos o finiquitar los contratos. Lo admiten los profesionales del sector y lo denuncian las entidades que reclaman una mayor protección del inquilino. Todos coinciden en el propósito del Gobierno de Pedro Sánchez y de Unidos Podemos de ampliar la duración de los contratos, si bien discrepan de cuál debe ser la intervención de la Administración para frenar el boom de los alquileres.