La noticia ha caído como una bomba en los círculos farmacéuticos y sanitarios. El pasado 11 de julio, el líder suizo del sector farmacéutico, Novartis, anunciaba el cierre de su laboratorio de investigación para el desarrollo de nuevos medicamentos antibacterianos, situado en Emeryville, cerca de San Francisco, en California. Esta medida va a costar su puesto de trabajo a 140 investigadores; las 150 personas restantes que trabajarán para Novartis solo se dedicarán a las enfermedades tropicales.