En España se empieza a gestar un mercado de alquiler de viviendas profesional. Queda mucho para equipararse a otros países europeos, puesto que aquí el 97% de las casas en renta sigue en manos de particulares, lo que provoca que la oferta sea «heterogénea, dispersa y limitada», señala José Peral, director de Comercialización y Marketing de Solvia. Pero en los últimos dos años el vuelco ha sido tal que nada tiene que ver este mercado con el de antaño. Hoy, que un inquilino alquile un piso a una empresa y no a un particular es una alternativa real. Nuevos jugadores profesionales, como las socimis, los fondos de inversión y otros vehículos inmobiliarios, están apostando por convertirse en los grandes caseros españoles. De momento, son las entidades financieras las mayores tenedoras: «La cartera de algunas ronda las 40.000 viviendas, como es el caso de CaixaBank, pero en líneas generales no superan las 10.000 casas, como el Santander o el Sabadell», según Peral.