Los pensionistas han tomado la calle. La subida anual del 0,25% desde 2014 han servido de catalizador para un movimiento que este sábado ha congregado a decenas de miles de personas en más de un centenar de manifestaciones por toda España para reivindicar «unas pensiones dignas» y su «blindaje constitucional». No es que esté en riesgo el pago de estas prestaciones, no lo está. Pero la movilización del colectivo pone sobre la mesa que la crisis de las pensiones, que se esperaba para dentro de cuatro o cinco años, cuando se jubilaran los nacidos en el baby boom, ya está aquí. No solo en su vertiente económica sino también en la social y política, con un añadido: los miles de mayores que han salido a la calle son un ejército electoral temible que todos quieren atraer.