El Gobierno de Escocia se convirtió este martes en el primero en imponer un precio mínimo al alcohol, una iniciativa pionera y precedida de una batalla legal que arrancó en 2012. El objetivo de la medida es tratar de desincentivar el elevado consumo de alcohol en el país, que según el Ejecutivo, causa miles de muertes al año y eleva la criminalidad. «Escocia es la primera nación del mundo suficientemente audaz y valiente para introducir un precio mínimo por unidad», defendió la primera ministra escocesa Nicola Sturgeon. «Creo que países de Europa y otras partes intentarán imitar lo que se hemos hecho aquí», añadió en declaraciones a AFP, afirmando que Irlanda y el País de Gales quieren lanzar proyectos similares.