El asistente virtual Echo, desarrollado por Amazon, se agotó en Estados Unidos una semana antes de la Navidad. Se supone que está pensado para sincronizarlo con el ordenador y los sistemas domóticos y así poder pedirle que suene una canción o que apague las luces. Pero el entusiasmo por este altavoz que responde al nombre de Alexa es tal, que cientos de miles de usuarios le han pedido incluso matrimonio. Y es que mientras los humanos se dedican a mandarse mensajes de texto dando golpes a la pantalla del móvil, este sistema desarrollado por Amazon responde hablando.