Dinero de los ricos para el pobre metro de Nueva York

Cuando el alcalde Bill de Blasio se presentó como relevo para Michael Bloomberg en el Ayuntamiento de Nueva York, su gran eslogan era que su antecesor había hecho de la Gran Manzana un bocado demasiado exquisito para los pobres. Decía que la había convertido en una “historia de dos ciudades”. Sonaba a épica de campaña y se refería, claro, a la desigualdad que el multimillonario Bloomberg dejó como herencia. Pero en lo que respecta al metro no anduvo tan desencaminado.

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