El vigor de la moneda estadounidense frente a las latinoamericanas, sentido a lo largo del 2015 y que en algunas economías de la región continúa con fuerza durante este ejercicio, ha sido uno de los principales factores que ha impulsado la cantidad de las remesas que recibe la región. El año pasado, cuando las divisas de la zona se devaluaron en promedio un 20% respecto a al billete verde, los envíos de dinero tocaron un nuevo récord: 67.564 millones de dólares (62.200 millones de euros), un 4,8% más respecto a un año antes, de acuerdo con datos del Banco Mundial. El desempeño de la economía de EE UU, nación de donde provienen más del 70% de los envíos, y la baja tasa de desempleo en ese mismo país, que se ubica en mínimos después de la crisis de 2007, contribuyeron a aderezar las cifras. Al cierre de 2016, se espera que la cuantía supere un nuevo hito: 69.300 millones de dólares, según el organismo internacional.

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