Mario Draghi acaba de comprar tiempo con el que responder al dilema al que se enfrenta. En su comparecencia del jueves en Fráncfort, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) dejó todo intacto: los tipos de interés no se mueven de su mínimo histórico y el programa de compra de deuda sigue tal cual se había diseñado. Hasta marzo del próximo año “y más allá si es necesario”, según la coletilla habitual de Draghi.