El BCE de Jean-Claude Trichet cometió errores gruesos con alzas de tipos de interés a destiempo al principio de la crisis, que dejaron herido el prestigio de Fráncfort. La Reserva Federal de EE UU se arrepintió a tiempo de su anuncio de endurecer la política monetaria cuando la economía norteamericana aún no se había normalizado. Draghi no quiere repetir esos errores. El BCE mantuvo este jueves los tipos de interés —en mínimos históricos, incluso en negativo— y las multimillonarias compras de activos. Pese a que las críticas en Alemania son cada vez más feroces, pidió paciencia a los halcones: a los partidarios de acabar con las medidas extraordinarias, de endurecer la política monetaria. Templanza: las cosas mejoran en casa, pero “los riesgos proceden de la incertidumbre global”, con Donald Trump aterrizando en la Casa Blanca y perspectivas de un Brexit feroz en Europa.