Hace seis años, el 70% de los inversores de la encuesta Sentix —que mide el nivel de confianza de los inversores— esperaba una ruptura del euro. Tras la crisis griega, irlandesa y portuguesa, España era el epicentro del tsunami. El Gobierno de Rajoy había reconocido en febrero de 2012 un agujero de capital en el sistema bancario de 50.000 millones y había dicho que no metería ni un euro de dinero público.

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