Draghi retrasa a octubre la retirada de estímulos por la fortaleza del euro

En lo peor de la crisis, los banqueros centrales empezaron a navegar en aguas no cartografiadas. Dejaron caer un diluvio de liquidez sobre la banca. Rebajaron los tipos de interés hasta llegar a terreno negativo: hasta ese nivel alcanzó el miedo a una segunda Gran Depresión en menos de un siglo. Y se atrevieron incluso con los anatemas: la Reserva Federal de EE UU (Fed) diseñó un programa de compra de activos, incluida la deuda pública, para tratar de revivir la economía global, y el resto de grandes bancos centrales terminó haciendo lo mismo.

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