El ideario económico de Donald Trump ganó su primer pulso en sábado, en la reunión de ministros de Finanzas del G-20, el grupo que une a las potencias económicas y a las principales naciones emergentes. El Gobierno estadounidense forzó la retirada de dos menciones críticas en la declaración final de la cumbre en Baden-Baden (Alemania), la condena al proteccionismo y un nuevo apoyo al acuerdo de París sobre el clima. La victoria es simbólica —la eliminación de unas palabras en un papel—, pero tiene calado, supone una demostración de fuerza de la nueva Casa Blanca, hostil a los acuerdos sobre el clima y a los actuales tratados comerciales multilaterales.