Wells Fargo vuelve a tropezar, justo cuando trata de recomponer su imagen por el escándalo de las cuentas fantasma. El grupo financiero estadounidense ha sido sancionado con 1.000 millones de dólares (814,2 millones de euros) por aplicar a sus clientes comisiones injustas en los créditos para la compra de una vivienda y por forzarles a adquirir seguros para el automóvil que no necesitaban.