Entre los efectos colaterales del cambio de Gobierno, una vez se hayan nombrado los altos cargos de los ministerios (entre los que hay 25 secretarios de Estado), figura el baile en las empresas de control estatal. Hay un ramillete de sociedades cuyas presidencias están ocupadas por personas afines al PP, en muchos casos exministros o ex altos cargos, con los que cumplen dos objetivos: son compensados por los servicios prestados (porque los sueldos son muy bondadosos) y son personas de confianza para regir empresas importantes, alguna estratégicas.