El sector del aceite de oliva, desde la perspectiva de la producción, está viviendo un momento dulce en precios con unas cotizaciones medias que han oscilado entre los 3,6 y los 3,8 euros el kilo, y todo indica que se pueden mantener en unos niveles aceptables de rentabilidad a corto y medio plazo. Las exportaciones se han incrementado más del 10% sobre la campaña anterior, hasta más de un millón de toneladas, la segunda cifra más alta desde la campaña de 2013.