El año en el que ser internacional puede pesar como una losa

Vuelta al trabajo, que no a la normalidad. Todos los finales de verano, y por lo tanto, de las vacaciones, a mí, por lo menos, me cuesta recuperar el ritmo laboral que me acompañará ya el resto del año. Pero en esta ocasión, además de la pereza posvacacional (que siempre me dicen que es lo habitual), tengo la sensación de regresar al trabajo metida en una burbuja virtual, en la que mis compañeros se han convertido en voces y escritos por el móvil, y en alguna ocasión en imágenes telemáticas.

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