Por primera vez, de una forma clara, un máximo representante del Banco de España admite que se cometieron hasta cinco errores graves por lo que no atajó adecuadamente la crisis financiera, que podría llegar a costar hasta 60.000 millones a los contribuyentes. El gobernador Luis Linde ha afirmado en el Congreso, en la apertura de la Comisión para la investigación de la crisis financiera, que no «se tomaron las medidas adecuadas para frenar un crecimiento insostenible» de los créditos, sobre todo los inmobiliarios, que las fusiones frías de las cajas, denominadas SIP, «no resolvieron los problemas de solvencia y gobernanza, que no se previó la dureza de la burbuja porque se pensó que la economía crecería en 2011 y que se creyó que se podía atajar de forma suave».