Cuando se va a cumplir el noveno año de crisis financiera, el ladrillo sigue siendo el gran problema de la banca española. A cierre de junio pasado, el Banco de España sitúa en 199.000 millones de euros los activos improductivos -aquellos que son considerados dudosos y adjudicados- que siguen en poder de las entidades financieras. Pese a la mejoría del sector inmobiliario, solo han reducido este lastre en un 12% en el último año.
Así consta en el Informe de Estabilidad Financiera de noviembre, publicado este jueves por el Banco de España, que precisa que esta cifra «aún representa un porcentaje significativo del activo total de los bancos en su negocio en España» y constituye un «elemento de presión negativo sobre la cuenta de resultados y la rentabilidad de las entidades». Estos casi 200.000 millones suponen «un lastre en su balance y contribuyen» a reducir su rentabilidad, como admite el supervisor.