Tanto el Banco de España como los servicios de estudios de dos de los grandes bancos españoles acaban de anunciar o van a hacerlo en breve una revisión al alza de sus previsiones sobre la evolución de la economía española que hicieron hace apenas tres meses. El mantenimiento de la actividad al final del año pasado y la evolución de los datos más recientes de enero y febrero los lleva a modificar sus proyecciones en sentido positivo.
La próxima semana tanto el Banco de España como BBVA harán públicas sus nuevas estimaciones del crecimiento económico nacional para el conjunto del año. CaixaBank, en su último informe mensual, los acaba de mejorar hasta el 2,5%.
Los cálculos del Banco de España, elaborados para suministrar información al Banco Central Europeo (BCE) para que este, a su vez, publique el próximo jueves sus proyecciones sobre el conjunto del área del euro, mostrarán sin duda una mejora sobre lo que esperaba que pasaría este año cuando en diciembre hizo sus últimas previsiones.
En ese momento, los expertos de la autoridad monetaria estimaban que el PIB crecería en 2025 un 2,5%, con una clara desaceleración respecto a las cifras de 2024. BBVA y CaixaBank manejaban una cifra inferior, ya que calculaban el 2,3%.
Como todos los analistas, también en estas compañías se sorprendieron cuando el INE anunció que en el último trimestre de 2024 el PIB había seguido una línea de mantenimientos respecto al trimestre anterior y que, provisionalmente, se estimaba que había aumentado un 0,8%, con lo que la economía ese año había crecido en términos reales un 3,2%.
Esta cifra hizo que, de forma prácticamente automática, todas las casas de análisis anunciaran que sus previsiones anteriores se habían quedado desfasadas, entre otras cosas, por el llamado efecto arrastre, y que revisarían al alza sus nuevos cálculos. Había que esperar un poco para ver hasta dónde lo hacían.
Será esta semana, con esos datos más los conocidos de enero y febrero y las incógnitas que la geopolítica está generando sobre las expectativas, cuando tanto el Banco de España como BBVA oficialicen la revisión al alza.
Mejora del Gobierno
Una traslación mecánica del dato del último trimestre llevaría a incrementar en varias décimas su nueva estimación. De hecho, ya lo hizo el propio Gobierno hace algunas semanas, cuando decidió elevar su estimación (algo que no suele hacer a la espera de que la realidad sea mejor que su previsión) desde el 2,4% de septiembre al 2,6% actual. Tanto el Banco de España como BBVA estiman que esa cifra es compatible con sus nuevas estimaciones e incluso que pueden ser superiores.
Un factor que juega a favor de una mayor aceleración es la evolución del empleo, medido a través del número de afiliados a la Seguridad Social, en los dos meses transcurridos de este año.
Si en enero la afiliación, en términos desestacionalizados, habría crecido en torno a las 30.000 personas, los datos del mes de febrero muestran una clara aceleración, 59.000 más, casi doblando los del mes anterior y los correspondientes a la primera quincena de febrero, según los cálculos del BBVA.
Ello querría decir, señalan los expertos, que el ritmo de la actividad se mantendría en una banda que oscila entre las seis y las ocho décimas de punto en el primer trimestre, lo que garantizaría, sin duda, que para el conjunto del ejercicio el PIB superaría el 2,6%.
Con las cifras conocidas, el indicador de crecimiento en tiempo real que elabora la Airef lo sitúa en el 2,9% en la actualidad. Algo que corroboran también los modelos de predicción inmediata que manejan tanto el Banco de España como BBVA.
El problema, señalan en fuentes cercanas, son las incógnitas que la situación geoestratégica mundial generan. La amenaza de aranceles a los productos europeos y a otros países por parte de Estados Unidos; la evolución del conflicto generado por la invasión de Ucrania por parte de Rusia; la debilidad de la economía de la eurozona, especialmente la alemana; el programa de gobierno que finalmente pacten los conservadores alemanes con los socialdemócratas, y la evolución de la estabilidad política en Francia son algunas de las cuestiones que, sin duda, influirán sobre la marcha de la economía y sobre las que no se conoce el camino que seguirán. De ahí que posiblemente las previsiones acaben siendo algo más conservadoras de lo que los propios números permitan.
