El Banco de España mantiene su previsión de crecimiento de PIB para este año en el 2,7%. Sin embargo, mucho ha pasado desde sus últimas proyecciones publicadas en marzo. El Gobierno va a aprobar unos Presupuestos que el organismo supervisor considera expansivos y que pondrán en riesgo el cumplimento del objetivo de déficit comprometido con Bruselas. Al mismo tiempo, se ha encarecido sustancialmente el precio del petróleo. La eurozona muestra algunos signos «transitorios» de ralentización que lastrarán las exportaciones españolas. Y el impacto positivo de la política monetaria se moderará. Aunque el impulso fiscal de los presupuestos brindará este año más crecimiento a la economía doméstica, el alza del barril de Brent se comerá todo ese efecto, dejando igual la estimación de tasa de crecimiento de 2018: en el 2,7%, la misma que se prevé en los Presupuestos Generales del Estado y cuatro décimas menos que el 3,1% registrado en 2017.