
Reino Unido relajará las normas para responsabilizar a personas por mal comportamiento en el sector financiero y solo exigirá una aprobación previa para los cargos más altos. Se espera que las empresas ahorren 2.400 millones de euros al año.
El Banco de Inglaterra sigue dando pasos para relajar los controles que fue introduciendo en la City con el objetivo de evitar los excesos que dieron lugar a la crisis financiera de 2008. La nueva medida consistirá en reducir a la mínima expresión los controles sobre todos los directivos del sector financiero, con la excepción de la más alta dirección.
La propuesta, que deberá ver la luz en 2027, consiste en que solo se exigirá la aprobación previa del regulador para el nombramiento de cargos como el de presidente, consejero delegado o director financiero, lo que incluirá exámenes de idoneidad antes de la designación formal (se repetirán anualmente). Dicha luz verde será también necesaria en empleos considerados de alto riesgo.
Se eliminará el régimen de certificación y los requerimientos administrativos asociados para 139.000 personas que no estén adscritas a la alta dirección. Las compañías, no obstante, deberán notificar al regulador los nombramientos, lo que permitirá ganar rapidez y flexibilidad. Las empresas serán responsables de garantizar que sus empleados son competentes y cumplen los estándares de conducta adecuados.
En este tipo de perfiles, por ejemplo, solo se deberá informar al supervisor de casos graves de mala conducta, cuando se les dé un ultimátum o cuando se les despide.
La medida permitirá reducir costes a las empresas en unos 2.000 millones de libras (2.390 millones de euros) en los próximos diez años, mientras que el ahorro anual para el Banco de Inglaterra y la Autoridad de Conducta Financiera (FCA), será de 11,5 millones y 229 millones de libras (13,7 millones y 274 millones de euros), respectivamente.
Una década de controles
Estos controles fueron introducidos en 2016 y, aunque inicialmente cubrían solo a la banca, terminaron incluyendo también a todas las compañías del sector financiero, incluidos hedge funds y gestoras de activos.
En concreto, la Autoridad de Regulación Prudencial (PRA) y la FCA –ambas dependientes del Banco de Inglaterra– han comenzado en paralelo un proceso de consulta, que estará abierto hasta el próximo 22 de enero, sobre propuestas para simplificar el régimen de Alta Dirección y Certificación (SM&CR, por sus siglas en inglés), con la intención de aprobar la nueva política en los siguientes meses.
Reino Unido ha ido flexibilizando las medidas aplicadas tras la crisis financiera. Una decisión que recibió aplausos en la City fue la eliminación de los topes de los bonus de los banqueros.