
Los bancos donde hay más peso en préstamos variables serán los más afectados: en un escenario adverso los márgenes recortarían un 16%.
Los resultados récord para la banca europea serán en poco tiempo cosa del pasado. Eso es lo que considera el Banco Central Europeo (BCE), que, en su último Informe de Estabilidad Financiera presentado esta semana, anticipa una relevante caída del margen de intereses para el sector este mismo año.
La media de las entidades de la zona euro sufrirá una reducción del margen de intereses de alrededor de un 4%, un movimiento contenido. Sin embargo, la banca con una cartera crediticia más sensible a los movimientos de los tipos de interés, como la española, que mantiene el grueso de sus préstamos con tasas variables, elevaría ese descenso por encima del 7%, según los cálculos de la institución presidida por Christine Lagarde.
Pero esa situación sólo se produciría si se cumple el escenario base del banco central, que augura un crecimiento sostenido de la economía europea con la inflación bajo control. El contexto sería mucho menos favorable para la banca si la enorme incertidumbre actual fuerza la mano del BCE para llegar más lejos con los tipos de interés. Si la autoridad monetaria se viera obligada a bajar sus tasas 200 puntos básicos, el impacto sobre el margen de intereses se elevaría a una horquilla de entre el 6% y el 16%, en función de la composición de la cartera de préstamos.
Por el momento, en lo que va de año el banco central ya ha acometido tres recortes de los tipos de interés, del 3% al 2,25%, y se da por hecho que llegará otro nuevo descenso del precio del dinero en junio. Con ello, la mitad del camino de este escenario de especial tensión sobre los márgenes bancarios ya se habría recorrido.
Aunque el BCE toma todas estas consideraciones en la redacción de su informe semestral, sus decisiones de política monetaria no se hacen mirando las cuentas de los bancos, sino la evolución de la inflación respecto al objetivo de estabilidad de precios.
Por ese motivo, si laguerra comercial con Estados Unidos se recrudece en la segunda mitad del año, es probable que se vea un descenso de las tasas mucho más acusado, teniendo en cuenta que Lagarde se ha comprometido a estar lista y a reaccionar con agilidad a los cambios en el entorno macroeconómico.
Contención de costes
En este contexto, el BCE indica a la banca que debe centrar su atención en la reducción de su estructura de costes, algo para lo que puede recurrir a la implementación de nuevas tecnologías, que, sin embargo, le requerirán afrontar cuantiosas inversiones. Además, la amenaza creciente de los ciberataques también ocupa una parte relevante del Informe de Estabilidad Financiera de la institución con sede en Fráncfort.
«El control de costes seguirá siendo importante para compensar el crecimiento más lento de los ingresos, pero los crecientes desafíos en materia de ciberseguridad requieren inversión», asegura el BCE en su documento, en el que señala que casi la mitad de los incidentes significativos de ciberseguridad notificados en la UE entre enero de 2023 y junio de 2024 afectaron a bancos. Además, el número de conflictos cibernéticos significativos en las entidades supervisadas por el BCE alcanzó un nuevo máximo en 2024.
Para lidiar con esta situación de dificultad en la contención de los costes y una previsión de claro descenso de los márgenes por intereses, las patronales bancarias y diferentes entidades de gran tamaño han solicitado que se reduzcan los requerimientos regulatorios, considerados excesivos y dañinos para la competencia con los bancos de otras regiones.
El BCE, siguiendo el mandato de la Comisión Europea de reducir la complejidad de su regulación, trabaja para simplificar sus exigencias, especialmente en lo que se refiere a los requerimientos informativos, que se han vuelto muy onerosos en términos de cumplimiento normativo. Sin embargo, en este ejercicio, de la mano del español Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, no se contempla reducir los niveles de capital y liquidez que se exigen a los bancos.
De hecho, Guindos destacó ayer que «en el actual entorno macrofinanciero y geopolítico altamente incierto, preservar y fortalecer la resiliencia del sistema financiero es fundamental. En este contexto, las autoridades macroprudenciales deberían mantener los requisitos de colchón de capital y las medidas basadas en las entidades para garantizar unas normas de concesión de préstamos sólidas».