El BCE está convencido de que los bancos podrán financiar más y mejor la economía si tienen más capital. Para eso, la clave es que no repartan muchos dividendos por lo que ha elevado la presión sobre las entidades. Tras enviar una carta general a todo el sector el 13 de diciembre pasado, mandó otra a cada banco, más adelante, en la que le decía sus posibilidades de pagar a los accionistas, según el grupo de riesgo (de los tres existentes) donde está clasificado. Advirtió que si planeaba pagar otra cantidad distinta de la acordada con el BCE, debería explicarse con detalle, antes de realizar el reparto, según fuentes del sector. El capital vuelve a ser la gran preocupación del BCE, como ya advirtió en 2015.