El BCE presiona para reestructurar la deuda griega

Se fue el halcón Wolfgang Schäuble, ministro alemán y superministro del euro in péctore durante una década. Su sucesor es Olaf Scholz, un socialdemócrata. Pero la vida sigue igual en Europa: Scholz se estrenó ayer en el Eurogrupo con una diatriba en contra de un seguro de desempleo común —“no somos EE UU, no se dan las condiciones para crear un esquema de seguro de paro”, dijo en la reunión, según fuentes europeas— y con la misma falta de flexibilidad que mostró Schäuble durante años respecto a Grecia. La economía griega va sacando la cabeza de la crisis. El tercer rescate expira en agosto y Atenas aspira a una salida limpia. Para ello necesita una reestructuración ambiciosa de la deuda, que se sitúa en un estratosférico 180% del PIB. Berlín se resiste, pero tanto el BCE como las instituciones comunitarias presionaron ayer en Sofía para dar una señal a los mercados con medidas ambiciosas de alivio de la deuda helena.

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