El BCE vislumbra nuevas inyecciones de liquidez a la banca para 2027

El exceso de liquidez del sistema ha caído en más de dos billones de euros y los bancos han disparado su recurso a la barra libre de Fráncfort en los últimos meses. A diferencia de en el pasado, no se espera que las nuevas operaciones tengan condiciones superventajosas para las entidades.

El Banco Central Europeo (BCE) continúa con la normalización de su política monetaria años después del brusco giro adoptado tras la pandemia y de la subida de los tipos de interés. Sin embargo, ese proceso podría estar ya cerca de alcanzar un punto de inflexión.

Diferentes fuentes cercanas al Consejo de Gobierno de la institución que preside Christine Lagarde apuntan a EXPANSIÓN que 2027 será el año en el que el BCE levante el telón de sus nuevas operaciones de refinanciación a largo plazo para la banca.

«Es algo a lo que le vemos serias posibilidades [que las nuevas operaciones de liquidez estructurales comiencen en 2027]. Se dan las condiciones, aunque queda tiempo para ello y muchas cosas pueden cambiar», indican estas fuentes.

Un portavoz del BCE prefirió no hacer comentarios sobre esta cuestión.

Nadie se atreve a determinar por ahora qué aspecto tendrán estas inyecciones de dinero fresco. Sin embargo, varios miembros del banco central señalan que existen ciertos elementos de consenso que entienden que tendrán las operaciones que vislumbran para el próximo año.

Una de ellas es su tipología. Las nuevas operaciones serán LTRO, es decir, inyecciones de liquidez a plazos que van mucho más allá de la rutinaria barra libre semanal que celebra el BCE. Este formato, además, no lleva condiciones aparejadas como sí ocurría con las TLTRO que la institución con sede en Fráncfort puso en marcha bajo condiciones muy ventajosas a cambio de que los bancos estimularan el crédito a familias y empresas en los peores años de la crisis del coronavirus y tras el estallido de la deuda soberana europea.

Sin nuevos estímulos

«La idea es proveer al sistema de la liquidez necesaria para operar, no introducir nuevos estímulos», indican fuentes cercanas al banco central que aseguran que estas operaciones no deben entenderse en el marco de una política monetaria expansiva como en el pasado. En ese sentido, tampoco se espera que tengan condiciones más ventajosas que otras vías de obtención de liquidez.

En cuanto al plazo, tanto el mercado como los banqueros centrales entienden que deberá ser superior a los seis meses. Es el tiempo a partir del cual las entidades bancarias pueden computar esos recursos para los cálculos de una de sus ratios de liquidez más relevantes, la NSFR, que mide si un banco tiene suficiente financiación a largo plazo para respaldar sus activos a un año.

Es lo que realmente marcaría la diferencia respecto a la subasta que ya celebra semanalmente el BCE o las operaciones corrientes a plazos de tres meses. Sin embargo, tampoco se esperan vencimientos muy largos para estas operaciones para evitar conceder excesivas ventajas regulatorias que acaben generando una dependencia de la banca de este tipo de recursos. Además, para el BCE es más fácil modificar la liquidez en el sistema si no tiene recursos atrapados a plazos muy largos.

«En el pasado, el BCE ha variado el plazo de vencimiento de los préstamos concedidos a los bancos. Solo en circunstancias excepcionales, como en respuesta a la crisis de deuda soberana o a la pandemia, el plazo de estas operaciones superó el año«, señalaba Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE y responsable de Operaciones de Mercado, en un discurso de noviembre del pasado año en el que ya deslizaba algunas claves de estas futuras operaciones, aunque aún no se daban las condiciones para activarlas.

Las inyecciones de liquidez se encuentran recogidas en el marco operativo que el BCE actualizó en marzo de 2024 para adaptar su política monetaria a la nueva realidad de tipos de interés más elevados y fin de las compras de deuda extraordinarias. Entonces, la autoridad monetaria ya indicaba que llegaría el momento en el que el exceso de liquidez de los bancos de la zona euro se normalizaría y apuntaba a que «más adelante se introducirán nuevas operaciones estructurales de refinanciación a largo plazo».

Condiciones

Ahora esa situación ha cambiado. Según los cálculos realizados por el propio BCE, el exceso de liquidez descendió en julio hasta los 2,7 billones de euros, cuando llegó a los 4,7 billones en su punto más alto.

Aunque existen dudas sobre el suelo para el exceso de liquidez que daría lugar a una política monetaria totalmente normalizada, pero engrasada, distintas estimaciones del mercado apuntan a la zona de entre 1,8 y 1,4 billones de euros. Esto indica que los niveles se acercan ya a un punto en el que la liquidez no sobra en el sistema y se deben tener en consideración todas las vías para conseguirla, tal y como reconocen desde hace meses ante el BCE las entidades que forman parte del grupo de vigilancia del mercado monetario.

Pero para que Fráncfort empiece a considerar seriamente la puesta en marcha de nuevas operaciones estructurales de liquidez dirigidas a la banca, lo primero que tenía que detectar era «un uso persistente de las operaciones de refinanciación estándar previo al lanzamiento de las operaciones estructurales».

Tal y como informó EXPANSIÓN en septiembre, los bancos han duplicado sus peticiones de liquidez semanales en la ventanilla de la autoridad monetaria desde que regresó la presión por volver a subir los tipos de interés. En lo que va de año, la liquidez prestada por la autoridad monetaria ronda ya los 500.000 millones de euros, unas cifras que, de mantenerse en el tiempo, cumplirían con el requisito del «uso persistente» que se exige de esta herramienta antes de habilitar las nuevas operaciones.