La conmoción fue tal que todavía hay a quien le cuesta olvidarlo. Victor Chandler, reputado gestor de la casa de apuestas británica que llevaba su nombre, fue capaz de noquear a la City londinense con un inesperado giro de timón. En 1999, trasladó a Gibraltar toda la estructura de su empresa. Sus competidores en el mercado de las apuestas telefónicas se dejaron contagiar por el ‘efecto Chandler’ y migraron poco después a la colonia británica; tenían que hacerlo para seguir siendo rentables. Casi 18 años más tarde, el Peñón es la Meca del juego, ahora online. Más de 30 empresas gibraltareñas controlan el 60% del mercado mundial del ‘gambling’, generan 3.252 empleos directos y unos beneficios brutos estimados en 30.000 millones de euros, según la consultora H2 Capital). En este cenit, el Brexit ha amenazado un ‘status quo’ que se creía inalterable y deja a las casas de juego electrónic en la encrucijada de seguir apostando por la Roca o emprender una nueva migración a otro lugar bajo el paraguas de la UE.