El CEO de Goldman se lleva el premio a la ‘mayor mejora’ de Wall Street

Puede que Solomon carezca de la afabilidad de su predecesor, pero los inversores prefieren la eficacia.

Hace dos años, era difícil pensar en un directivo de Wall Street bajo más presión que David Solomon. El consejero delegado de Goldman Sachs se enfrentaba a numerosos problemas, desde un intento fallido en la banca de consumo hasta una oleada de pérdidas inmobiliarias. La afición de Solomon a hacer de DJ, los generosos bonus, los jóvenes descontentos y el hábito a utilizar el jet privado no habían ayudado.

Sin embargo, a pesar de todas las tribulaciones, Solomon ha sobrevivido, y prosperado. El miércoles, Goldman informó de una rentabilidad sobre recursos propios del 12,8% en el segundo trimestre de 2025, más del triple de lo que ganaba en los oscuros días del verano de 2023. El banco aumentó su dividendo trimestral en un 33%. De un grupo que también incluye a JPMorgan, Morgan Stanley, Citigroup y Bank of America, Goldman ha sido la mejor inversión a dos años.

La memoria es corta cuando los beneficios son abundantes. Ese es el caso ahora, gracias a un resurgimiento del trading y la banca de inversión, donde Goldman manda. Los ingresos procedentes de la negociación de acciones y bonos crecieron un 22% interanual. Tomando como referencia los últimos cuatro trimestres, Goldman gana el doble que en 2019, antes de que la pandemia disparase la volatilidad, para alegría de los operadores. Sus ingresos por renta variable en el último trimestre fueron los más altos desde que hay registros.

Otros cambios también han beneficiado a los banqueros de Solomon. El auge del crédito privado y de las empresas no cotizadas favorece el tipo de financiación creativa por el que Goldman es conocido. Pero un enfoque interno en los préstamos a corto plazo para financiar las operaciones de los clientes está dando frutos. Aunque el mantra «un solo Goldman Sachs» que Solomon ha impulsado desde el principio roza la vergüenza ajena, hay ventajas reales en conseguir que los equipos hagan negocios juntos.

La relativa buena suerte de su principal rival, Morgan Stanley, también supone un problema menor que en el pasado. Su apuesta concertada por la gestión de patrimonios, algunas adquisiciones oportunas y un traspaso sin contratiempos del cargo de consejero delegado de James Gorman a Ted Pick distanciaron a ambos bancos en términos de valoración.

Hoy, sin embargo, hay poco en él. Morgan Stanley obtiene más beneficios por dólar de activos debido a su mayor énfasis en la gestión de la riqueza de los clientes en lugar de mantener el riesgo en su propio balance. Pero si se mide por el ROE, la diferencia es pequeña: Goldman alcanza un 14,8% en lo que va de año, frente al 15,7% de su rival.

¿Podrá Solomon mantener el ritmo? La banca de inversión debería seguir recuperándose. Sin embargo, el listón está alto: la valoración bursátil de Goldman de unas dos veces su valor contable previsto es la más alta de los últimos 15 años. En cuanto a la talla del CEO, el precedente a batir es Lloyd Blankfein, que se jubiló en 2018 después de liderar Goldman durante 12 años. Solomon se acerca a los siete.

Hay un criterio en el que ya gana. Siete años después de iniciarse el mandato de Blankfein, que incluyó la crisis financiera de 2008, un accionista había ganado aproximadamente un 20%, suponiendo que reinvirtiese sus dividendos, según muestran datos de LSEG. Con Solomon, han triplicado con creces su dinero. Puede que el consejero delegado de Goldman carezca de la afabilidad de su predecesor, pero los inversores probablemente valoren más la eficacia que el encanto.

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