El miércoles fue un día grande para la energía renovable en general y, sobre todo, para la solar fotovoltaica. Después de cinco años largos de ostracismo por el parón decidido por el Gobierno de Rajoy en 2012, el 26 de julio de 2017 pasará a la historia del sector como el día en el que volvió el fervor por las nuevas energías. Y fue tal que los responsables de la subasta, ante la avalancha de demanda, tuvieron que echar mano de las cláusulas para ampliar los 3.000 megavatios (MW) previstos hasta llegar a superar los 5.000 MW, de los que casi 4.000 MW fueron de fotovoltaica.

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