La última radiografía del mercado laboral del Reino Unido ha abierto un claro entre los nubarrones que se ciernen sobre su economía desde el voto a favor del Brexit de junio de 2016. La tasa de empleo en el segundo semestre del año, cuando se cumplía el primer aniversario de aquel referéndum, se sitúa ya en el 75,1%, todo un récord desde el inicio del registro de la serie histórica hace 45 años. Ese dato, acompañado de la rebaja del índice de paro hasta el actual 4,4%, ha sido posible gracias a una reglamentación laboral muy flexible que alienta la contratación de nuevos empleados sin grandes riesgos, a pesar de la aprensión de los empresarios ante las incertidumbres que acarrea la salida de la UE y de su mercado único.