El eterno retorno de la fragilidad financiera

Los propósitos enunciados por Sarkozy para “refundar” el capitalismo se quedaron en humo. Al contrario, la política económica se ha afanado en apuntalar los pilares del neoliberalismo: la libre movilidad de capitales continúa siendo el sancta sanctorum, la liquidez de los mercados financieros sigue resultando excesiva y permanece la opacidad de los títulos derivados. Tampoco se ha desarrollado una regulación efectiva para embridar la expansión del crédito.

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