La carrera cuesta abajo del índice que sirve para calcular el tipo de interés de las hipotecas variables parece no tener final. Empezó a principios del pasado verano y aún no se ha detenido, pero los expertos vaticinan que está a punto de hacerlo. Fue en junio cuando el euríbor emprendió la senda bajista que, desde el -0,081% registrado el mes anterior (su cumbre desde diciembre de 2016), lo ha llevado a cerrar este mes en el -0,504%, su sexto mínimo histórico consecutivo, a falta del dato del viernes. La continuidad que el Banco Central Europeo quiere asegurar en los próximos meses a las políticas de estímulo de la economía se reflejará en el estancamiento del euríbor en sus valores actuales. Mientras, se hace notar el efecto de su desplome: por un lado, los préstamos hipotecarios con tipos de interés variables se abaratan notablemente, y, por el otro, sigue la presión a la baja que el euríbor ejerce indirectamente sobre el precio de las fijas.