La euforia que se ha desatado en los mercados europeos no debería ocultar las deficiencias estructurales que padece la zona euro, y que amenazan con descarrilar la recuperación. Los analistas han revisado al alza las previsiones. Ahora se anticipa que la economía europea crecerá a tasas cercanas al 2% en 2017, varias décimas más que lo que vaticinaban los anteriores pronósticos. Y la economía española lo haría a un ritmo superior, rondando el 3% según el informe del Banco de España publicado esta semana, avalado por los buenos resultados en materia de afiliación y reducción del paro registrados desde el inicio del año. Los indicadores de coyuntura en Alemania, Francia y Portugal apuntan en dirección a un mayor dinamismo. Entre las grandes economías, tan solo Italia parece no despertar de su letargo.