
Santander ha fichado a Carmen Alonso, especializada en inversiones alternativas, para dirigir su estrategia global en fondos de inversión.
El movimiento al frente de Santander Asset Management es la última señal de la ambición del grupo por reforzar su presencia en mercados privados.
El banco presidido por Ana Botín lleva años tratando de hacerse un hueco en el competido segmento de los activos alternativos, donde destacan gigantes como Blackstone, KKR, EQT o Apollo, a nivel internacional.
Se trata de un negocio atractivo para la banca, que genera ingresos recurrentes sin consumir grandes cantidades de capital, y que no deja de ganar adeptos entre las entidades financieras de mayor tamaño.
Javier García Carranza, al frente de la división que controla la gestora, tiene como prioridad estratégica transformar Santander AM en una plataforma de inversión más sofisticada y con mayor alcance entre grandes inversores institucionales, dejando atrás el modelo tradicional de fábrica de productos de inversión sencillos para abastecer la red comercial del banco.
En los últimos ejercicios, Santander ha lanzado su propia gestora de fondos ilíquidos (Santander Alternative Investment) y ha creado una plataforma de activos alternativos donde agrupa sus distintas capacidades vinculadas a inversiones en capital privado (como Deva Capital, Mouro o Fremman Capital, entre otras).
El banco ha dejado clara su firme apuesta por este nicho de negocio y tampoco oculta su intención de crecer mediante operaciones inorgánicas, un terreno en el que, por ahora, no ha logrado materializar movimientos relevantes. Y no por no haberlo intentado.
La apuesta por Carmen Alonso representa mucho más que un relevo directivo en Santander AM. La ejecutiva llega con una amplia experiencia en mercados privados para liderar una gestora que ya es un gigante en fondos líquidos -con 275.000 millones de euros bajo gestión- pero que todavía tiene un amplio recorrido por desarrollar en alternativos, donde gestiona alrededor de 12.000 millones de euros.