El fin de la infancia del emprendimiento español

La ventaja de este leve enfriamiento es que el sector emprendedor que queda y que va surgiendo ha ganado experiencia y profesionalismo. Según el GEM España, en 2005 el 72% de los emprendedores consideraban que el miedo al fracaso era un factor en contra; en 2015 era solo un 25%. El entusiasmo desordenado de los primeros años ha dado paso a una nueva fase. «El sector está en la adolescencia», afirma Javier Ulecia, presidente de la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión (ASCRI). «Está madurando, es cierto, pero aún le queda mucho para la madurez». Las más de 2.500 startups españolas, alimentadas con talento nacional formado en los grandes centros de innovación en el extranjero, han forjado en ciertos casos auténticas historias de éxito como Carto (antes CartoDB) y Cabify. Un sector, en suma, que aunque es plenamente consciente de que queda mucho para ponerse al nivel de los grandes, tiene bastante claro que ese objetivo es posible y sabe cuáles son los obstáculos a superar para lograrlo.

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